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sábado, febrero 23, 2008

De demonios y danzas

Hay demonios que bailan bajo la pálida luz de plata,
su danza obscena recuerda su más recóndito amor...
a aquellos ángeles que envidiosos los observan,
son demonios que conocen el dolor,
la agonía,
el sufrimiento,
la soledad....

Danzan en el fuego eterno honrando a la noche perenne,
balancean sus antorchas
e iluminan el camino
para que los locos
y las notas tintileantes de las estrellas eternas
produzcan la melodía que recuerda a la demencia
provocada por la violencia
con que les fue arrancado el corazón.

lunes, enero 07, 2008

Ruiseñor

Bien podría vivir un ruiseñor sin un sueño,
pero a un soñador... sería un crímen cortarle las alas,
porque aún cuando a uno no le interesa que exista o no el cielo,
al segundo le hará falta porque no tendrá hacia dónde dirigir la mirada....

Sólo de afuera se ve apetitoso el caramelo,
es más dulce la ilusión en vez de conseguir consuelo,
mirando hacia el sur que posee un fértil terreno,
me yergo en el norte abrevando dolor y destierro.

Así es, mis cartas describen
la suerte de tierras lejanas,
peor que perder el camino
es no hallar el lugar al regreso,
eso es lo que pienso...

Mirando un horizonte
perdido en lontananza me encuentro con un peso nuevo,
los rayos del ocaso cubriendo las ideas de un credo ajeno,
con voz de sirena tierna,
con sombra de carne viva,
con estigma de viejo guerrero...

Cuando mi nueva muerte se acerca,
cuando menos necesito buscar un apoyo,
un sustento,
la batalla más grande se avecina,
y lo que no deseo se presenta oportuno a tentarme ante el fuego...

Más valdría alejarme de lo eterno,
más valdría olvidarme de la existecia de su universo,
y buscar en otra estrella que soporte
este juego tan arcano y tan perverso....

miércoles, enero 02, 2008

Pero el corazón no dijo nada

La tomé por la cintura y con mi boca trepé por su pecho, recorrí a punta de glosa su piel, hasta llegar a su cuello, ahí mordí hasta saciarme de su sangre y le robé el aliento, al probar el sabor de su lengua, torcí su cabeza al tirarle del cabello, y sus ojos esmeralda se perdieron en un momento...
mientras mi siniestra profanaba su templo, se estremecían cada vez más sus cimientos, a la par que de dos uno quedaba, uno en el otro, como un espía conocí todos sus silencios, y como un bandido le arrebaté la cordura que trae el tener el cordero en el pensamiento...
sucumbimos a la muerte dantesca que nos roba la voluntad y da rienda suelta a los instintos, quisimos llegar hasta el infierno sin darnos cuenta siquiera, que ya habitábamos en él, me tragué cada parte de su cuerpo, desde las encías, hasta los tobillos, su boca fue el aperitivo y lo demás el banquete entero, y por un momento, hasta su voluntad bebí contento...
pero ni así pude amarla...
el cuerpo pedía, la mente aceptaba,
pero el corazón no dijo nada...

sólo calló y extrañó tu mirada...

El juego del placer

El juego del placer: no sabes lo difícil que es, mantener la cabeza fría mientras invades su fortificación, dejar de pensar en su vida, sumergiéndote en la fornicación, siendo explorador suicida, valiendo sólo el onanismo, el líbido...
valiendo sólo por lo que hay entre las piernas, olvidando todo pudor y ternura, olvidando el estúpido amor...
que perdura, que tortura, que no puedes olvidar, que llevas en la sangre y al cual quieres vaciar, desbocando tu tristeza en alguna cama lejana y ajena, compartiendo otro cobijo y quizá hasta un mito,
engendrado por el deseo y las llamaradas de Arrallu en la piel, y por el celo de la brama que eriza el vello,
que derrite a la que antes era hielo, y te pierde... y te agobia... te censura y te remuerde,
porque el corazón idiota, ése imbécil que no entiende,
NO SE QUEDA CON LA AMANTE SINO CON LA AMADA,
pese a su olvido a tu jornada, pese a tu dolor tan humillante...
el juego del placer: no sabes lo difícil que es...

Carta a la soledad

Es el papel el cobijo de mi silencio. Es la tinta, la voz de mis temores; ambos han abierto la herida de mis ideas, que con toda vergüenza dirijo hacia tí. Hoy he alcanzado medio sueño: mi vida es una colección de quizás y un universo de tal vez.

Hasta hoy no he podido vencer el miedo, miedo que sin saberlo, aún a noción mía, me alejó de tí. No he olvidado las ofensa que te hice, y sin embargo no recuerdo las tuyas...

Cada día en lo más profundo de mi conciencia te hallas presente, como un estigma divino, como una sombra perenne; más sin embargo mi orgullo intransigente me priva del privilegio de verte, de la dicha de hablarte , de ser digno a tu mirada...

Es por ello que en el cobijo de la noche y con la máscara de la indiferencia me he atrevido a buscarte, aunque sólo te sepa existente y distante a la vez, esperando el milagro diario de poder estar contigo...

No he hablado de amor, pues sólo evidenciaría mi fatua egolatría, pues en términos de amistad sé que aún puedo contar con tu alma y... con tu corazón.

Eres la única que conoce mi alma, en tus oídos mis palabras hallaron refugio, eres la única con la que puedo abrir el candado que encierra el mutismo de mi alma, mente y corazón. No supe valorar tu magnánima verdad: Eres el enlace de mi locura con la realidad...

Es por ello que me he decidido a llamarte, así como el náufrago clama ayuda o como el pecador que implora perdón. No de rodillas, sino con la frente en alto te pido que me escuches: ¡regálame un trozo de tu vida! que yo te revelaré el acertijo de la mía.

Porque tu amistad es el agua que saciará la sed de mi angustia y hará soportables las llagas de mi error. Gracias, porque sólo a tí te amo: soledad.

jueves, diciembre 27, 2007

Ira táctil

Rotando en el limbo,
palpando con versos cada rincón,
destinando el sudor grácil
a las callejoneadas,
aquellas en donde la vida se queda,
tras cada suspiro;
una efímera exhalación
llena de encanto y rima,
atenuando en cada movimiento
la ira táctil de la necesidad,
y la explosión de dicha
que corrompe la razón
y malversa el tedio,
un nombre, una respuesta,
y el juego de miradas
atrayendo sonrisas y deseo,
la muerte ronda recelosa,
mirando con frustración,
porque ahora no le quiere,
porque ahora no le llama,
porque su propio infierno le envuelve
y el dolor es ahora pasajero,
sutil y ensoñador,
ahora no está sola...
ahora le acompaña la noche,
y en el mejor juego de sábanas,
refunde su olvido en su tierra,
mañana al alba
tal vez la soledad le despierte,
pero por esta noche
la luna le dará su amor.