sábado, febrero 23, 2008

Creadores

Somos niños creando el universo,
dadores de vida a nuestras pesadillas a nuestros sueños.

Somos salvajes instintos
que hayan su cauce en el mutuo consuelo de las heridas
que nosotros mismos nos provocamos.

Somos niños jugando a ser el fin último,
el génesis irresponsable,
moldeando con barro cósmico
nuestros sufrimientos y nuestros anhelos.

Somos niños...
creando nuestro propio universo,
somos padres de nuestros secretos,
somos alfa y destino,
nobles y crueles,
buenos y oscuros.

La paz de las tinieblas

Caerán mil rostros
y su pérdida retumbará en la guerra de las razones,
sus estrepitosas batallas
cimbrarán las heridas añejas en el recuerdo,
vigentes en la tragedia.

No habrá llanto,
sólo la voz del reptil milenario,
ordenando, rigiendo, gobernando,
y la ira de los dioses habrá muerto,
ahora sólo el oso bestial retornará de la nada
y salvará las ruinas de su estirpe,
aunque su canción sea prohibida,
la muerte no ha sido nunca el refugio de los valientes.

Antes la voz en lontananza,
ahora el grito de la esperanza,
nadie decidirá en el juego,
pero la gran batalla será en el corazón del infierno,
ahí... donde empezó todo.

Antes la voz sin imagen,
ahora las canciones calladas de mirada siniestra
y desviaciones malignas,
pero la oscuridad vencerá
y la gélida luz será vencida
para que el mundo vuelva a vivir en la paz:
la verdadera paz de las tinieblas.

La muerte no será consuelo

La ira del Padre y Señor
la vendetta del traidor apoyan,
el alma oscura está latente
y el chico enfadado espera,
la muerte del oso es precaria para viejos vampiros,
la esperanza del ángel malvado ha sorprendido a su pueblo,
pero el sol y no nombrado,
pueden salvar el día.

El hijo del oso está perdido
pero su coraje perdura,
inspira y hostiga como llaga al rojo vivo,
el imperio pronto caerá
y las manos del reptil le esperan,
en la guerra de las furias
no quedará nadie vivo
y la muerte ya no será consuelo...

He mirado al cielo

Hoy he mirado al cielo con su sangre cubriendo las nubes
y dorando los árboles con los rayos de un sol marrón.

Hoy he recordado tu sonrisa tan infantil y afable
como el aroma indeleble que me acompaña siempre,
aquél cuya evocación te trae cerca de mí aunque estés lejana.

Hoy te he llamado a gritos pero sé que no escuchabas,
lloré por tenerte cerca
pero aquí ni te encontrabas,
mi exilio es peor que la muerte
y más horrible es el no verte.

Sé que nos separa un conjuro que no puedo romper,
siento no haberte dicho lo correcto,
aquella verdad callada que con mi espada escondí:
mi coraje, amor ocultaba;
y hoy que lo reconozco,
dudo si te volveré a ver.

Hermosa niña solar,
has cambiado tu rostro en mi alma,
no quiero a la chica del alba,
sino a la que la muerte supo afrontar.

Tierra Virgen

¡Vamos tierra virgen!
Voltea y mira apasible la silueta del soldado roto,
aquél cuya voz te llama de noche,
aquél cuya sombra te cubre y te protege,
aquél que muere y por tí resucita,
déjalo disfrutar de tu gracia,
ofrécele la vida de tu manantial sagrado,
entrégale parcelas para su semilla,
y olvídate del demonio negro.

¡Vamos tierra virgen!
Otorga tus siervos para sus amos
relega tu desconfianza en su amor,
libera tu pueblo en su camino,
que el soldado roto te ama,
su mirada solo admira tu cielo,
ofrécele cimientos a su reino,
que jamás te arrepentirás de ello,
y el tesoro de tus aguas sagradas,
por él será resguardado.

Tierra Infernal

Morir en el templo es morir en la tierra infernal,
cuando la muerte te teme,
cuando cielo e infierno te repelen,
viajando por eones,
las crónicas del oso no mentirán,
con la psicodelia de su propio destino
que electrifica los sentidos,
blasfemando contra el hijo del dragón.

Rompiendo los cánones de la vida,
porque el tiempo lo ha cambiado todo,
difamando la palabra de la ira,
reclamando el trono del ángel,
y al quitárselo a un alma oscura,
la danza de la niña solar cesará ante el hombre sin nombre,
ante diez siglos de tiranía,
y todo porque el vampiro y el viejo quieren resguardar la estirpe.

La sombra en tu mirada

Antes,
sólo la sombra en tu mirada,
la muerte que ronda mi amor,
idea vaga de sospecha sin magia,
tabú a la vida,
religión falsa,
abismo de confusión y arrogancia,
bestialmente acercándose a mi cielo,
ahora la muerte es olvido llano, t
umbas de sangre con música,
toque insano de pieles amargas,
la tuya y la del demonio negro,
el blasfemo y la muerte automática, ahora y nunca,
el choque de jades,
nublando la parte visceral, carnal,
generando la muerte de la melodía en la cual fenece mi esperanza,
lanzando mi fe al abismo.

Regreso al Edén

De vuelta al infierno,
noche tras noche la sangre del ave volverá,
nuevamente reirá ante la ira,
nuevamente soportará a la soledad plasmada en el alma cansada,
desde lo más oscuro del alma,
desde lo más oculto del corazón,
porque el silencio no es muerte
sino la derrota ante uno mismo.

He aquí el regreso al Edén;
el negro retorno de la palabra más hiriente que nunca,
más demente que el mundo que lo derruyera,
sembrando ideas para cosechar sentimentos tan vanos y furtivos como su poesía misma.

... y un día de estos...

... y un día, de los restos de los caídos surgió una espada terrible y llameante...
sublime fue el llamado de la lágrima de sangre de una virgen que angel era en otra vida...
despertó con su canto al juglar que dormía encantado por el robo de su corazón
atrapado en fría piedra... f
ue su dulce arrebato lo que le llamó de la muerte,
su tierna sonrisa de niña y su mirada fuerte,
pilar de su férrea voluntad inquebrantable,
su oscura pradera de dolor a través del valle del pasado
que a veces regresa a provocar sus miedos......
y en honor a ese amor, el guerrero ahora pelea...

De tanto leerme

De tanto leerme en tus labios se me gastan las ansias, de tanto ansiarte se me acaban las horas, hasta esta hora ansiada de tenerte a mi lado en un dulce beso, te beso y te amo. Aquí es donde te espero y ansío mojarme entre tus ganas y tus ansias de locura, tu perfume y tu vientre, y es en este momento que mi alma te siente rodeando mis temores con un beso, mis padeceres los arrojas hacia el viento y sólo me quedo con tu sonrisa iluminándome la piel.. y el corazón. Es en esa hora maravillosa que los sentidos se abandonan a tu capricho entero, es que la voluntad se funde con el deseo, y se olvida del tiempo este viejo cuerpo, que rejuvenece a cada caricia y en cada suspiro nuevo remonta hacia el cielo... Te veo desde lejos como si pareciera que la distancia que nos une nos permite permanecer eternos, entrelazados como parte de una soga de pasión, de amor fraguado en el cielo... Y es que la luz de tu rostro alumbra las calles y recobecos que en mi corazón de ciudad despojada de tí viven contentos, son las partes anheladas de un poema ilusionado las que surgen cuando al ritmo de tus notas te conmueves y danzas entre bruma y castillos de acero, piedra y espejo. En la cima de ese amor son las gárgolas las que guardan y resguardan nuestras almas inquilinas de este monstruo que a la vida nos ha dejado, amándonos en el quicio de la ventana disfrutando de la brisa de un mar lejano e imaginario que a volar sujetos a alas plateadas y translúcidas nos invita... Cruzamos el imperio del alba tomados de las manos en un gesto tan perfecto que hasta la natura nos ha envidiado, es en este amor tan etéreo, tan errado como los humanos que lo componemos, tan hermoso que pareciera concebido por los cielos... Tan cierto y verdadero, como la sustancia prima que nos compone de carne y hueso, tan divino como las almas que comparten nuestro espacio para volcarse en su propio reino donde amarnos es la dictadura de los planos existenciales que habitamos , a los que pertenecemos, tanto como nosotros a este amor tan nuestro...