miércoles, enero 02, 2008

La calma

No habrá amaneceres sin tí,
cada nuevo día el rey sol me susurrará tu nombre,
con su calor recordaré tu cuerpo,
el cielo entero no bastará para albergar tu recuerdo,
no habrá pretextos para las sombras
mientras vivas en mis versos,
no existirán noches sin luna
pese a que habrán muchas sin tí,
aunque a veces compartimos las horas
atesoradas en los rincones de mi alma,
jamás te abandonarán mis obras
pese a que mi espíritu halle la calma.

Poesía en cadena

Esa lluvia tan redonda me recuerda a tí, toda, toda, esa desesperación tan celestial me induce a preguntar cómo he llegado a pensar la sóla idea de crear en lo más profundo del mar, el idilio más profano, tan celeste, tan humano, que nos envuelva sin parar en la historia ya no impar, delos cielos, de los infiernos de los suelos, de los diversos sueños que vivimos sin esperar...

Consecuencias que vendrán tarde o temprano, en un segundo o en un año, ese amor madurará y el botón de flor dejará para llegar a convertirse en concepto de sentirse más amplio que un horizonte, más locuaz que un resorte, tan gigante como pequeño, orgulloso de su empeño que trabajo le costó dejar de ser botón para convertirse en la flor... la flor del amor...

Un bohemio por la calle

Un bohemio por la calle se encontró, a la dama que su alma conquistó, a su musa de inocencia, a su amor de adolescencia, un bohemio por la calle encontró....

Han pasado varios años... ¡si señor!, y el destino con su juego los separó, perdonada por el tiempo, aún conserva su portento, un bohemio por la calle encontró....

El jamás ha olvidado ese amor, que aún le inspira el poema y la canción, ella ha hecho su vida, con marido y familia, un bohemio por la calle encontró....

El vagabundo trotabares le cantó, y en un tono de broma ella contestó, el observa su sonrisa y sus ojos al sol brillan, un bohemio por la calle encontró...

Platicando varias horas les llevó, y la luna indiscreta les sorprendió, y al llegar la despedida, sólo un beso... en la mejilla, un bohemio por la calle encontró...

El vió alejarse a la mujer que adoró, y con ella la emoción se le fugó, y en camino con guitarra, hacia una tierra lejana... un bohemio por la calle... se marchó.

Un hermoso nosotros

Caminamos tomados de la mano por las calles de melancolía eterna, somos dos almas que disfrutan de las lágrimas de las gárgolas vigilantes, por la ciudad de los otrora reyes, de miseria disfrazada y con trincheras adornada... es un amor tan puro que ni la oscuridad lo cubre, ni lo opaca...

Es que tomados de la mano, nos abrazamos y somos fuertes, en nuestro amor tan terreno, no seremos celestiales pero en amor vivimos, caminando por las oscuras calles...

Y es que es este amor de nosotros lo que nos alimenta a diario, nos lleva por la vida sujetos, sin limitarnos, nos hace sonreir y lo disfrutamos, es este amor terreno que nos hace más humanos, quizá demasiado... no somos celestiales, sólo un par de enamorados...

Sólo un par de locos que compartir quieren su espacio, el café y el cereal a diario... la tranquilidad de una tarde con nuestros cuerpos, las noches con los sueños, y el trajín del trabajo...

De esto se compone este amor, tan simple como extraño, tan espontáneo como un amanecer en medio del océano, tan complicado como la sonrisa de un niño, se compone de nosotros dos, ya no de un tú y ni un yo... sino de un hermoso nosotros...

Un terrible olor a muerte

Desde que abandoné la estación, me ha acompañado un terrible olor a muerte.

Es este aroma dulzón y aberrante que me sugiere que algo no anda bien en la ciudad.

Ayer me abandoné a las injurias siliciosas de mis nuevos/viejos vecinos.

Me resulta fastidioso que renueven sus avatares ante el primer problema que no sepan resolver en su vida...

Y esta pestilencia que ofende mis sentidos no para...
llevo recorrida la ciudad en su totalidad y me persigue como una jauría rabiosa por mi zalea...

Toda la tarde me la he pasado sorteando esta realidad mientras creo una nueva, creándoles un mundo nuevo a quienes mi voluntad someten...

Y ahora admiro la desesperación en un ingenuo que sigue viviendo sus fantasía... cuando es este Herodes sistemático que nos arranca a nosotros mismos de nuestras creencias...

Es inverosímil el verbo que atañe esta noche a nuestro terreno, la ínsípida lucha por mantenerse a flote en una fosa de cieno inteligente que nos derrama la vida sobre locuras confeccionadas en fósforo y silicio...

Creo que por hoy fue suficiente, así que apagaré mi interfaz....

Pero el corazón no dijo nada

La tomé por la cintura y con mi boca trepé por su pecho, recorrí a punta de glosa su piel, hasta llegar a su cuello, ahí mordí hasta saciarme de su sangre y le robé el aliento, al probar el sabor de su lengua, torcí su cabeza al tirarle del cabello, y sus ojos esmeralda se perdieron en un momento...
mientras mi siniestra profanaba su templo, se estremecían cada vez más sus cimientos, a la par que de dos uno quedaba, uno en el otro, como un espía conocí todos sus silencios, y como un bandido le arrebaté la cordura que trae el tener el cordero en el pensamiento...
sucumbimos a la muerte dantesca que nos roba la voluntad y da rienda suelta a los instintos, quisimos llegar hasta el infierno sin darnos cuenta siquiera, que ya habitábamos en él, me tragué cada parte de su cuerpo, desde las encías, hasta los tobillos, su boca fue el aperitivo y lo demás el banquete entero, y por un momento, hasta su voluntad bebí contento...
pero ni así pude amarla...
el cuerpo pedía, la mente aceptaba,
pero el corazón no dijo nada...

sólo calló y extrañó tu mirada...

El juego del placer

El juego del placer: no sabes lo difícil que es, mantener la cabeza fría mientras invades su fortificación, dejar de pensar en su vida, sumergiéndote en la fornicación, siendo explorador suicida, valiendo sólo el onanismo, el líbido...
valiendo sólo por lo que hay entre las piernas, olvidando todo pudor y ternura, olvidando el estúpido amor...
que perdura, que tortura, que no puedes olvidar, que llevas en la sangre y al cual quieres vaciar, desbocando tu tristeza en alguna cama lejana y ajena, compartiendo otro cobijo y quizá hasta un mito,
engendrado por el deseo y las llamaradas de Arrallu en la piel, y por el celo de la brama que eriza el vello,
que derrite a la que antes era hielo, y te pierde... y te agobia... te censura y te remuerde,
porque el corazón idiota, ése imbécil que no entiende,
NO SE QUEDA CON LA AMANTE SINO CON LA AMADA,
pese a su olvido a tu jornada, pese a tu dolor tan humillante...
el juego del placer: no sabes lo difícil que es...

Decepción y poder

Sumergido en la íntima naturaleza que alberga tu abrazo, soy uno con tus latidos y su ritmo me arrulla, me abstrae, me somete, pero no me domina, ambos queremos fundirnos pero yo me muevo por el deseo y tú... no sé por qué, no me emocionan los besos pero me fortalece cada contacto, cada toque...

Cada roce, que es como un paso más hacia las sábanas, hacia el vacío, y todo por matar a la soledad, por pasar el rato... porque no hay de qué conversar, calla la lengua pero las caderas hablan mejor, frotándose y chocando, siendo ambos de alma ramera, lobos desatados en rebaño, vampiros de transpiración, sopor de inmundicia moral...

Yo quiero olvidarla y tú, recordarme, quieres atraparme ( ¡qué va!) y me das el fuego de tu hogar, yo ya estoy tan lejos de tí, que ni ahora te puedo nombrar, sólo reconozco tu pasión y mi hedonismo, sólo te agradezco la luz de mi dolor, dolor y placer... decepción y poder...

Angel que me guía

Nada me parece tan normal, como evocarte y volar, el recuerdo no abarcará ese hueco que me dejas, si te vas...

Eres, un ángel que me guía hoy, soy problemas, y tú, mi solución, aunque algún día tú partirás, siempre presente te quedarás en mi corazón...

Miro tu sonrisa y tu faz, que me impiden llorar, a veces no sé si eres realidad o un hada que me hace... recordar...

Eres un ángel que me guía hoy, eres mi amiga y mi inspiración, aunque algún día tú partirás, siempre presente te quedarás en mi corazón...

Vestigio

Callada y absorta, mirabas la luna nacarada, pensando en la isla de tu alma, por compañía la tristeza y por confidente un gato, nunca te vieron llorar, tu pulso vacilaba, y de la vida sólo renegabas...

Estabas harta de tanta cordura, el cinismo te vistió con su sonrisa, los recuerdos se te escurrían en forma de suspiros profundos, entonces fué que decidiste cantar a la luna, romper el llanto con la tonada, desde el fondo de tu melancolía, la canción se convirtió en arrullo, y tu voz en himno a la soledad...

Desde aquella noche siempre te escucho, llamando un nombre que bien sé, mío no es, ni hoy, ni nunca, pero tu voz siempre escucho, tu canto siempre sigo y ahora no existes, sólo eres sonido en mi mente, ajena a mi realidad, pero dueña de mi fantasía...

Por eso, desde aquella noche muero poco a poco, dejando un pedazo de vida en cada día y rincón, escuchando tu canto, endulzo mi muerte y acumulo tu tristeza en un corazón dañado por el silencio de mi destino y la nostalgia de tu vestigio...