jueves, diciembre 27, 2007

Y si Dios me enviara un angel...

Ignoro a dónde llegue
el camino que voy a seguir,
mi destino aún no está escrito,
¡qué más quisiera
que estuvieras ahí!

No sé si ahora pueda regresar,
no sé qué me va a pasar,
me he retirado tan lejos,
que me he olvidado de rezar.

Mi fe,
mucho ha que no la tengo,
ni sé
cómo hacerla regresar,
hoy no hay nadie en casa,
y creo que sólo tengo
la triste lluvia en mí.

Y si Dios me enviara un ángel
me hablaría con tu voz,
y si Dios me enviara un ángel
me cobijaría con tus alas,
me cantaría tu canción
y todo estaría bien.

Tengo tanto miedo de mirarte
por no hallarme en tus ojos,
de escuchar tus latidos
por no escuchar en ellos
a mi propio corazón.

Temo tomarte entre mis brazos
por miedo a perderte en el aire,
temiendo deshacerte como estatua de sal,
miedo de tocar tu mano
y quemarla con mi incomprensión,
quisiera llegar más lejos
pero no quiero perder tu luz.

Veo negras las calles
que recorro en esta ciudad,
una gran nostalgia invade las tardes
que no sé en dónde estás,
busco la estrella que lleva
la marca de ambos,
la estrella soñada por uno de los dos,
y mi sombra se resquebraja
al compás de mi corazón.

Y si Dios me enviara un ángel
quisiera que llevara tu señal,
y si Dios me enviara un ángel
seguro tendría tu nombre
brillando como un sol,
y si Dios me enviara un ángel
tendría su luz en mi camino
y sabría a dónde llegar...

Pero tengo tanto miedo
de volver a encontrarte
por no saber cómo decir
todo lo que llevo adentro,
todo lo que ahoga mi amor,
temo tanto tu olvido
y me obligo a llegar hasta ahí,
temo tanto que a tu abrigo
nunca más lo vuelva a sentir.

Y si Dios me enviara un ángel
me hablaría con tu voz,
y si Dios me enviara un ángel
me cantaría tu canción,
llevaría en la mirada tu alma,
me cobijaría con tus alas,
estoy seguro, ¡tan seguro!,
que llevaría tu nombre
brillando como un sol,
y si Dios me enviara un ángel
tendría luz en mi camino,
y no cabría ninguna duda
de que ese ángel serías tú.

Viví la fantasía de un hombre de papel

Viví la fantasía de un hombre de papel
y sentí a la primavera en mi piel,
como el dibujo de una niña con crayolas
y mil colores en su haber,
no supe cuándo fue mi vida
atesorada entre cartón,
ni siquiera en qué momento
comenzó la graduación,
sólo sé que mi orgullo en su equipaje lleva,
con la luz eterna con que iluminó mi corazón.

Quizá fue la fantasía, las ganas de contar
un cuento que en la noche ayudara a soñar,
quizá es más la rutina que el diario despertar
lo que me ha llevado a la orilla del camino sin andar,
y así, sentada entre libros que no se habrán de leer,
mirando impaciente hacia un onírico amanecer,
miró absoluta la ternura del muro
construido con ladrillos de amor y sufrimiento,
y quiso pintar en él...

Y la mañana despertaba con una sonrisa en su alma
porque la vida le regresaba el canto,
el ensueño pasajero de aquél que lleva la vida en su regazo,
la vista de una playa que acompañada con brisa y sal
no estaba acostumbrada del brazo a tomar,
y la ilusión de un día abrazarle en sus rayos
le sorprendió entre la historia y el porvenir,
y vivió con intensa ansiedad la ola esperada
en un mar que se negaba a verla
tomada de la mano con aquél que su color compartiera.

El calendario le dio emociones envueltas en celofán,
y serenatas platicadas entre la mantequilla y el café
a pesar de no escuchar nunca en las madrugadas
la presencia de la cigarra y el sabor de su miel,
la resignación le dio paso a la importancia
de romper las torres erigidas de marfil,
para atravesar el agua a brazadas
con el uso de su lengua, su tinta, su ilusión de abril...

Y la batalla que libró se llevó su sangre
impresa en palabras en una vestidura de cartón,
como epitafio a la luz escribió una clave
donde recordaba que bajo un estandarte el sol se ocultó,
llegó la hora de partir, pero el destino un regalo le brindó:
un atajo para llegar a Roma,
y olvidar a cambio atardeceres, amaneceres y su canción,
el viento pronto cubrió de honores su casa
y la tierra de su jardín por un momento se opacó,
y buscó la alborada de una herida en ciernes
que arrumbada en un cajón dejó...

No hubo cantos ni festejos,
sólo un vigía siniestro que dejó atrás los cortejos,
una herida emancipada que se asomaba entre las vías,
una fúnebre mirada que se disimulaba
con virtud de viejas alegrías,
y así llegó la noche a cubrir de gris sus retratos,
la dura decisión de interrumpir el peaje,
de loas y vítores entre un bravío oleaje,
y una grieta llena de pena se abrió entre sus condados...

En el exilio, la paz no era la calma,
pero los sellos de la muerte
habían dejado escapar a sus fantasmas,
que hechizaron y rompieron las bardas
que contenían sus abandonados jardines,
fueron de chacales y buitres festines,
con la mano hueca de la coraza pueril,
mientras en la azotea de una torre negra
pendía la cabeza de un tonto febril
que gritaba su nombre en ridículo tono al cielo,
y le respondían tormentas que arrojaban su ilusión al suelo,
la lozanía de otra daga le acuchillaba la espalda,
y buscó en el perdón la ilusión del olvido
para callar entre dientes el dolor de lo perdido...

Hay un llamado de lejos de la primera ilusión compartida
de noche o de día se pone de frente y se hace tardía,
llevando a cuestas el hecho de la sangre derramada,
que trae muchas sombras para su sueño y almohada,
no es en la paz del sepulcro que encuentre valía
sino en la conciencia dulce que una caricia en otrora pedía,
pero el tiempo no basta para pedir juramentos,
sino la promesa diaria de una nueva epifanía
con caminos bloqueados y mucho trabajo en ciernes,
sólo la voluntad de ese mismo destino
tiene la respuesta que vibra en su pecho y sus sienes.

Hoy se existe pero hay duda de ser,
hay lecciones que llevan heridas
y conocimiento de lo que jamás debió ser,
hoy por ello ruego al cielo una dulce salida,
un portal, una señal o una despedida,
una metamorfosis en el alma para aceptar,
para perdonar, para comprender, y para amar.

Una mañana de invierno me levanté

Una mañana de invierno me levanté
y vi tu nombre escrito en mi ventana,
una luz de primavera entre la nieve descubrí
y la sonrisa de las ilusiones me miraban de frente.

Descubrí en mi espejo que había tormentas
y un gran alboroto en torno a mis pesadillas,
y a ellas les he pedido me dejen
para que los sueños a mis noches regresen.

He notado que la vida pasa más despacio,
pero los días corren como ríos por la calle,
las horas se han negado a dejarme tranquilo
y aún así he decidido seguir en batalla vivo.

Una mañana de invierno descubrí
que no existen ángeles sin paraíso,
y es en la tierra de ahora donde vivo
donde no cabe la duda si en el camino sigo.

Que va de la de la vida si el tiempo no pasa,
y no es sino su paso lo que da la vida
y es en la muerte cuando se detiene
cuando no dejamos ir tranquilos los recuerdos.

No tengo más pasión que vivir día a día,
y el amor que llevaba arrastrando entre brumas
lo he dejado libre al abrir mi ventana
y a veces se asoma a verme dormido entre las persianas.

Vi tu nombre escrito en la luna
y vi que brillaba con fulgor de plata
y también noté que otras miradas te admiraban,
porque tu luz toca a todo aquél que se anime a verte.

Hoy veo ante mí la obra más perfecta de la existencia
mi vida al alcance de mis manos,
la libertad de decidir qué habrá de lucir mi bandera
y el camino que a mis piernas sin duda lleven mis pasos.

Un recuerdo

Un recuerdo,
una nota y una frase,
y de repente
mis brazos extrañan tu aroma,
esa risa tierna
que tanto me ha hecho falta,
esa mirada triste
que siempre me sorprende
a solas...

Un pequeño vuelco de tuerca,
y ya quisiera verte de nuevo,
tan siquiera...
volverte a escuchar
contando las estrellas
para arrullar tus sueños...
y los míos.

Ha pasado el tiempo
y el hueco sigue presente,
hoy vivo noches sin luna,
sin los luceros
que anunciaban mi otrora dicha,
mi actual soledad,
recordando las notas
de la tonada del adiós...

Alguna vez dije
que no habría amaneceres sin ti,
y pese a que aún los hay
el sol no olvida susurrar tu nombre,
pero su calor ha olvidado
el tibio toque de tu piel...

Creéme que existe calma,
la calma de la muerte interna,
la muerte diaria
de creer que no pasa nada,
sino que simplemente
ya no estás aquí...
en esta tierra alejada,
en este terrible lugar
al que pertenece tu olvido.

Un beso de mujer

Mi amor,
ansiando hoy espero,
la llegada de ese beso tan deseado,
la íntima comunicación
de mi corazón con el tuyo,
se me han acabado las noches,
y el día es insuficiente
para imaginar el sinfín de sensaciones,
en el roce de labios y piel,
amor, mi gran amor,
quisiera morir y renacer en tu boca,
un pequeño ósculo sería la gloria,
como escucharte tan sólo una vez
decir un “te quiero”,
sería suficiente para sentirme
gigante y pequeño,
sentir tu tacto
tan anhelado,
¡cuán maravilloso sería
ver tus ojos enamorados
posarse en mí!
Cegarme en ese momento
y llevarme tu recuerdo impreso
en el alma, en el corazón,
a la mortaja,
o al negro abismo de la sin razón.

Última carta

A quien corresponda:

Está bien. Ya sé que muchas horas han muerto entre nuestra última mirada y este momento, pero ya ves estoy nuevamente de regreso.

La tarde se me antoja a tu compañía, verás… tengo tantas ganas de estar contigo, abrazándote, viendo llover a través de la ventana y de platicar… ¿ y de qué platicaríamos ? … Quizá recordar los temas triviales y primordiales ( que tanto nos absorbían al principio) sea algo acertado.

También podríamos hablar de poesía, si… de poesía. Pero no de cualquier poesía, sino de aquella que emana de tu sonrisa, de aquella que sugiere tu silueta a contraluz o la que dejas olvidada al arrastrar tu sombra cuando te marchas. O de aquella poesía que llena los silencios cada vez más largos entre tú y yo… de ésa que surge entre tu partida y mi desorientación, la que te describe ausente y que no te reconoce cuando la lees…

También podríamos hablar de los sueños, aquéllos que cimentaron nuestro imperio de ilusiones individualizadas ¿ lo recuerdas ? Cuando nos tocábamos en sueños estando unidos en alma aunque estuviéramos en lugares distintos, o cuando metamorfoseábamos la luna y nos repartíamos el cielo… debo confesarte algo: me he sorprendido algunas veces mirando la parte que me corresponde pensando si quizá en ese instante tú estarías haciendo lo mismo… ahora que lo pienso, creo que jamás contemplamos la noche juntos, tal vez por considerarlo una pérdida de tiempo o tal vez nunca nos importó hacerlo.

¿ Sabes ? Tengo tantas ganas de decirte tantas cosas, pero no tengo idea de cómo hacerlo, también tengo ganas de escucharte decir las tuyas, hace tiempo que no mezclamos la mirra y la miel… Alguna vez te había comentado que la ciudad no es la misma desde que te conocí, aún hay calles que recuerdan tu sonrisa y lugares muy ensombrecidos desde no has regresado, es más ni a mí se me antoja visitarlos porque no soporto ver sus rostros melancólicos y en eterno duelo, sería maravilloso que te dieras una vuelta por ahí.

Hasta el día de hoy he llegado a comprender que el amor que te haga florecer no saldrá de mí sino de ti misma… Hasta el día de ayer mi corazón sordo y necio era: pues no quería entender que el amor implica espera y que la pausa entre nosotros sólo es la transición, de un te quiero a un adiós.

Hasta el día de hoy he podido ver desde afuera: quién eres y qué soy, mi realidad o tu quimera, y esto depende de ti y de mí… Hoy te he visto crecer, cada día surgen nuevas cosas y debo reconocer que hoy luces más hermosa, y tu belleza interior se abre paso hacia el sol, ha decidido dejarse ver y develar que eres una gran mujer. Pero no la que a mi lado esté…

De todas maneras, no puedo evitar darte las gracias por todo lo que fuiste para mí, te juro que jamás olvidaré detalle alguno en lo que respecta a todo lo hermoso que viví junto a tí, incluso creo que la sonrisa que porto ahora todavía lleva tu firma indeleble, también creo que mi amor seguirá vivo por bastante tiempo... Hablando de tiempo, gracias por aquél que me dedicaste, por todos tus besos y tus abrazos, por tus sonrisas y por aquellas miradas que alguna vez me hicieron estremecer; gracias por regalarme aquellas alas que tan alto a tu lado me llevaron, gracias por tu ayer y por lo que significas hoy para mi.

Creo que comenzaré a despedirme, ya sabes, es un rito tan desagradable que tengo que ensayarlo para que el definitivo no me agarre por sorpresa. Sólo espero que ese definitivo no sea como la furia de un dios celoso por su tierra… Es curioso que estando tan cerca se llegue tan lejos... siendo extraño en tierra extraña es preferible que se olvide mi nombre que negarse a ver de frente al astro rey…

Puede que te vea más adelante, y créeme que lo haré tan emocionado como lo haría en este momento; tal vez te extrañe a cada instante aunque lleve grabada tu sonrisa en el alma, pero hoy, el día de hoy, sin dejar de ser lo que soy, me hago aun lado de tu vida y me voy. Creo que ya no tengo nada qué ofrecerte.

Me retiro de tu senda para seguir mi camino, quizá ni yo mismo lo comprenda, pero algunos lo llaman destino, debes seguir como vas hasta ahora, luchando por ti misma y yo debo lidiar con mi cisma, hay muchas guerras que pelear y falta mucho por llegar.

Tengo ganas de llorar pero no quiero derramar una sóla lágrima, no vale la pena hacerlo por lo maravilloso que fue el que estuviéramos alguna ocasión juntos tú y yo, quiero recordarte como aquél ángel que me visita en sueños y me mostró la redención... en fin, gracias por el tiempo en que fui digno de tu amor.

Ahora bien, basta de robarle momentos al viento, que buena falta le hacen al país de los cimientos… Espero que estés bien, que yo he encontrado la calma, calma engendrada por la nada… Nada que opera en el más ecléctico vacío, una nada constante y nada más…

ADIOS…
MI AMIGA… MI AMADA… MI MUERTE…

Eres la poesía viva,
un baile perenne,
una bella canción,
eres la mirada curiosa
(ante la vida y cualquier cosa)
eres mi pregunta
y también mi solución.

Puedes ser mi compañera
mi más hermosa emoción,
siempre estarás en mi corazón,
viviendo en mis sueños
y revolviéndolos con mi realidad,
eres chiquilla traviesa
que a mi lado siempre está.

Tu nombre saltó de tu alma a mi pluma,
y de mi pluma se mudó al papel,
y del papel se marchó...
para ser la ilusión de carne y hueso
a la que amo yo.

tú,
el viento lleva tiempo cantando tu nombre,
la lluvia llama a tu ventana
cantando al compás de las cigarras
cuidándote al soñar.

tú,
mirada de miel, tan amada,
destello de luz azucarada
que reina en el mundo de mis sueños,
juegas, a ser mariposa despreocupada
o a ser un hada de la arbolada
que mira risueña el mañana
de un mundo perfecto.

Tú, mi indiscutible amada eterna,
mirando a la luna serena,
tu imagen entre la bruma aparece,
mis sentidos se impregnan de tí,
el miedo y la soledad desaparecen,
y mi pluma danza y te llama por mí.

tú,
cada día tu sonrisa es mi reto,
tu recuerdo se envuelve en papel:
tus manos, tus ojos, tu cabello...
se convierten en la caricia de tinta
que escribe poesía en mi piel,
cuando te acercas...
cuando me abrazas...

tú,
hoy y siempre mis versos te llaman,
una canción tímida de amor reposa
en este corazón tan lleno
de frases de amor,
que al recordarte goza
aunque aquí no estés.

En mis sueños habitas
y tu paso impregnado
en mi sangre quedará,
tú... mi amada silente,
(por tus raíces acallada)
tú... mi amada lejana,
(por tus raíces encerrada)
escucha el canto de mi tierra pagana
y siente la caricia
que mil pétalos de besos
mi alma por tí lanzará.

Una nueva palabra quisiera inventar,
o una frase ignota
que te abarque toda,
que defina todo
lo que significas para mí,
la he buscado y no la he encontrado,
y a una conclusión llegué:
no habrá palabra más hermosa
que encierre a tu alma toda,
ni más acertada,
ni más adecuada
que el propio nombre
que hemos concebido tú y yo
Ivskurt,
no existe término mejor
mi hermosa niña amada.

Tú...
Mujer...
por tí poesía en la piel...
por tí, para tí de tí,
porque no habría otra manera
de que fuera así,
tú...
Mujer...
indiscutiblemente amada mujer.

Tú en las rocas

Cada día nace una despedida, cada noche el sueño trae un reencuentro, mi alma con tu recuerdo, mi amor con tu fantasía...

Cada mañana, surge la misma duda, ¿acaso compartes mi imaginación, o te has olvidado de mis sueños?... cada noche, la reflexión lleva a la condenación, esa cárcel impuesta por este obsesivo desprecio.

Cada luna lleva grabada tu mirada, la falaz creencia de que compartimos la misma visión, el mismo momento, yo en el infierno, tú en el cielo, yo entre las olas, tú en las rocas.

He recogido las estrellas encerrándolas entre mis sábanas, robándoles su calor para acicatar tu ausencia,yo en el desierto, tú en la marea, yo en el arroyo, tú y tu agua abyecta.

He volcado los días en mi muerte y he conjurado las noches para verte, besando mentiras y abrazando sombras, porque mi alma quedó en la sangre derramada, mi grito es una promesa, la más dura prueba: la distancia; en el destierro ha volcado la nada mi patria, yo en mi muerte, tú en tu vida, yo en la fosa, tú en las rocas.

Tormenta entre Páginas

A veces me parece que juegas
a que soy parte de tu vida,
me llamas y me tienes a tu lado,
sabiendo las cosas que jamás te he indagado
y absteniéndome de decirte
lo que en realidad quisiera decirte...

A veces me tienes azorado,
te muestras tal y como si llegaras del cielo,
como ángel con las alas llagadas,
como madre que alumbra el ensueño,
eres como la sorpresa diaria de seguir con vida,
en apariencia tan común
que uno olvida
lo maravillosa que puedes ser...

Hay ocasiones
en que quisiera olvidar tu nombre,
son momentos negros
en los cuales hasta tu sombra me puede,
es como aquella mesa de manjares
que me repele
por no haber sido preparada para mí;
por instantes quiero huir de ti,
alejarme de todo lo que representa tu figura,
provocas miedo,
miedo y un afable suspiro a miel,
sabes a tormenta entre páginas
y a brisa marina en la piel...

Hay tardes en que me sorprendo
delimitando tus pensamientos en el aire,
me siento cual párvulo inmerso
en el lienzo de la ventana que da al mundo,
dibujando sonrisas,
iluminando momentos,
inventando historias,
donde somos los protagonistas...

Tirando maldiciones a las estrellas

Tirando maldiciones a las estrellas,
avanza la impía fortuna,
por culpa de un fortuito veneno
ahogado en los pantanos del alma.

Queriendo matar la realidad absurda
de un mísero dios de ébano,
que reclama la ira sonriente
de una musa que se desvanece.

Rompiendo los caminos de la melancolía,
un andar beodo atraviesa la mansión,
busca la respuesta del misterio
que urga en el fondo de su ser.

Daehd llegó al infierno
y el etilo hace renacer su pena,
la misma natura mater llora
su existencia tan errabunda y lastimera.

Sufrir no sirve de nada
cuando te forjas en un crisol de dolor,
la música arde en la morada
de lo que pudo ser su dios.

Daehd muere en el infinito
y Zilhanger no se da cuenta...
porque su pasado común y fortuito a ella no le interesa